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10 oct. 2017

La lógica del tiempo con nuestros hijos


Es evidente que nuestro contexto actual está caracterizado por la velocidad e inmediatez que han brindado los avances tecnológicos en nuestras sociedades. Por una parte, esto ha posibilitado el crecimiento en áreas científicas, industriales y empresariales que intervienen en la estructuración de la cultura. Es una realidad de hoy escuchar frases como “¡No tengo tiempo!; ¡Tengo que terminar un informe para ayer!”, que marcan el ritmo del día a día. Así mismo, desde las corrientes del campo de la psicología y afines, se establece que para consolidar lazos familiares y permitir un desarrollo integral de los niños y niñas, hay que dedicarle tiempo al hogar: ¿es posible esta paradoja hoy? En muchas ocasiones, los padres consideran que mientras más tiempo por reloj pasen con sus hijos están ejerciendo mejor el rol de padres. Durante su estancia con ellos siguen revisando sus celulares “porque hay que contestar correos del trabajo” o están en las redes sociales “para distraerse un poco del estrés laboral”. Suele ocurrir que los adultos creemos que los niños “no se dan cuenta”, “son solo niños”. 

Ha existido una tendencia a considerar a los niños como poseedores de pocas capacidades cognitivas y/o afectivas, para darse cuenta de lo que ocurre a su alrededor. Los niños toman de sus referentes parentales diversos aspectos (emocionales, de inter-relación, etc.) que matizan la construcción de su subjetividad y esperan de los padres una mirada, un gesto, una palabra significativa que permita darle orden, sentido y sostén al mundo al que se siguen adentrando y que resulta tan cambiante y enigmático. El tiempo para estar con nuestros hijos estará marcado por una lógica y no por una cronología: un tiempo afectivo que dé al niño y a la niña un lugar en su contexto familiar. Ese reconocimiento es lo que permitirá que todas las habilidades escolares puedan potencializarse, recordando que no hay aprendizaje sin deseo y sin afectos. 

Quizás no podamos cambiar el hecho de cumplir una jornada y un horario laboral pero lo que está en nuestras manos es llegar a casa y preguntar a nuestros hijos: ¿Cómo ha sido tu día en la escuela?, ¿qué descubriste/aprendiste hoy?, ¿tuviste alguna dificultad? También es posible disfrutar con ellos de una salida al parque o incluso compartir responsabilidades como ordenar algún lugar de la casa o limpiar el auto, es decir, que esta lógica del tiempo del compartir esté ligada con reglas y límites que, en muchos casos se obvian por el sentimiento de culpa que hace a los padres ilimitadamente consentidores. No hay amor y calidad de tiempo sin límites y es en la cotidianidad donde aparecen los signos de amor que los niños y niñas esperan de sus figuras de mayor confianza: sus padres. 

Elaborado Por:
Psic. Clin. Alvaro Rendón Chasi

7 sept. 2017

El ejemplo tiene más fuerza que las reglas



En la familia se aprende a querer y a convivir, se adquieren valores y criterios morales, pautas de comportamiento o conductas para regir la propia vida. 

Como sabemos el niño no nace siendo desde el inicio un ser completamente social y mucho menos independiente. Progresivamente el niño va incorporando y comprendiendo el mundo social que lo rodea. La influencia de la familia tiene especial repercusión en las primeras edades. En ellas el niño es más receptivo y moldeable. Además, es prácticamente la única y continua convivencia que recibe o, al menos la principal. Es en estos años cuando el niño elabora sus primeros patrones de conducta y llega a la escuela con una serie de hábitos y conocimientos que son resultado de las experiencias vividas en el hogar.


Desde la más temprana infancia, los niños se identifican con sus seres más queridos. Esta identificación es básicamente afectiva ya que desean ser como el padre, la madre u otras figuras de cuidado tomándolos como modelo a imitar. Hay que destacar que estas primeras identificaciones lo marcarán para siempre y por este motivo los padres debemos ser cuidadosos en relación con lo que hacemos y decimos.


Los niños imitan los comportamientos positivos  o negativos de sus padres, nos observan constantemente y  “toman apuntes” de cómo nos relacionamos con los demás, de compartir la mesa,  de pedir las cosas, de cooperar, de ayudar a los demás, de defender, de reclamar, de tolerar y aceptar. Por este motivo delante de ellos, hay que poner especial cuidado en lo que se dice y cómo se dice.


Va a ser muy difícil que podamos ponerles límites si nosotros nos comportamos como si no los tuviéramos, ni podemos exigirles comportamientos que difieran contradictoriamente de la manera en que nos conducimos los adultos. Un ejemplo sencillo sería exigir a nuestros hijos que coman verduras y no comida chatarra en beneficio de su salud y nosotros no lo hacemos. Los niños se dan cuenta muy pronto de que no siempre los padres predicamos con el ejemplo. Por este motivo es importante resaltar la coherencia de los padres entre lo que exigen y lo que hacen, entre lo que exigen a sus hijos y lo que se exigen a sí mismo.


Recordemos que los padres educan con sus palabras, pero mucho más con su ejemplo y forma de ser.

10 jul. 2017

El lenguaje oral y su importancia en los niños




Desde el nacimiento hasta aproximadamente los 6 meses, los bebés emiten muchos ruidos; chillan, gruñen, gritan, y emiten arrullos. Arrullar es básicamente la producción que más tarde se convertirá en vocales.

Desde los 6 meses hasta casi los 10 meses, producen sonidos más complicados llamados balbuceos. Alrededor de los 10 meses, la mayoría de los bebés entienden entre 5 y 10 palabras.
Alrededor de los 12 meses la mayoría de los bebés pueden producir 3 ó 4 palabras, existen ciertas palabras comunes que aparecen en el vocabulario más temprano de la mayoría de los niños. Por ejemplo, mamá, papá, guagua, perro, leche, jugo, auto, hola, chao, etc. Existen también palabras únicas, a veces inventadas por el niño, llamadas idiolectos. Los gemelos a veces inventan docenas de palabras entre ellos que nadie más puede entender. 

Entre los 18 y los 24 meses (aproximadamente), vemos los comienzos de las frases de dos palabras.
El lenguaje oral es la base para el aprendizaje de los conocimientos de una persona con respecto al mundo que la rodea, es una herramienta que sirve para comunicar a nuestros semejantes información, mensajes, ideas y sentimientos. Es una destreza que se aprende de manera natural en los primeros años de vida, ya que el niño empieza a hablar en interacción con sus padres y/ocon los adultos que lo rodean.
Para el desarrollo del lenguaje existen dos factores necesarios e importantes:

  •       Maduración biológica
  •      Influencias ambientales

El primero se remite a los órganos que intervienen en el habla, que nos hacen capaces de emitir sonidos, palabras, frases y comunicarnos oralmente; el segundo hace referencia a las oportunidades brindadas por el entorno y las cuales los niños necesitan para un desarrollo global adecuado, al utilizar el lenguaje oral, el niño recibirá el afecto y la atención de los padres y se dará cuenta que hablar es necesario para comunicar sus necesidades y deseos, por esto un ambiente que favorezca el desarrollo tiene gran relevancia; en la actualidad el ambiente carente de estimulación adecuada, para el desarrollo del lenguaje es frecuente, debido a diferentes causas, entre ellas la que más se destaca, es el corto tiempo que los padres pueden compartir con sus hijos, dando como resultado niños con problemas de lenguaje de manera muy frecuente y en consecuencia problemas de aprendizaje en edades escolares.

Desde la edad preescolar se perfecciona la actividad de todos los órganos de los sentidos, en especial, los relacionados con la percepción visual y auditiva del niño, esto le permitirá reconocer y diferenciar colores, formas y sonidos. De ahí que el desarrollo de la inteligencia se da mediante la presentación de información a un cerebro en maduración, por eso cuando los bebés reciben información de diversos estímulos a través de los sentidos, lo hacen día y noche; si estos estímulos son escasos o de pobre calidad, el cerebro tardará en desarrollar sus capacidades o lo hará de manera inadecuada, por el contrario al recibir una estimulación oportuna el niño podrá adquirir niveles cerebrales superiores y lograr un óptimo desarrollo intelectual. Así por ejemplo, al escuchar la voz de su madre, percibir el olor del biberón o recibir una caricia: se produce una catarata eléctrica que recorre su cerebro, para despertar conexiones neuronales aún dormidas y obtener una maduración global adecuada; en consecuencia lo procesos psíquicos y las actividades que se forman en el niño durante esta etapa constituyen habilidades que resultarán imprescindibles en su vida posterior.

Así pues se pueden aprovechar recursos para fortalecer las competencias del niño y de esta forma evitar dificultades en su entorno escolar a nivel social, cognitivo, psicológico y comunicativo; aspectos esenciales en el aprendizaje en su entorno escolar.
(Orlando Terré, 2002) el objetivo no es desarrollar niños precoces, ni adelantarlos en su desarrollo natural, sino ofrecerle una gama de experiencias que le permitirán formar las bases para la adquisición de futuros aprendizajes.

27 jun. 2017

¿Familias conectadas o enredadas?



 
Para los niños, niñas y adolescentes, las TICs son el modo “nativo” de comunicación entre ellos y de interacción con el mundo, por eso se los llama nativos digitales.

En octubre de 2010, UNICEF realizó una investigación sobre el uso de las redes sociales entre los adolescentes, que mostró que estas –sobre todo Facebook– son las herramientas de comunicación más utilizadas por la amplitud de posibilidades de que brindan los muros, el chat, los videos, las fotos y las aplicaciones de juegos, preguntas o encuestas.

Como padres y madres, estas nuevas formas de comunicación plantean una serie de desafíos a la hora de garantizar los derechos de los jóvenes y de protegerlos de los riesgos que existen en el ciberespacio.
Es por esta razón que el internet y el uso de redes sociales no solo que es un lenguaje informático y multimedia; sino que este abarca a una universo y convivencia virtual, y es de suma importancia que los adultos responsables encargados de la formación y educación de niños, niñas y jóvenes tengan plena conciencia de la constante exposición directa e indirecta a la que están inmerso sus hijos y educandos.

Tanto Internet como las redes sociales pueden ser una maravillosa herramienta para la realización de los derechos de los jóvenes. Como padres es una oportunidad y un desafío acompañarlos en este camino de aprendizaje.
Conversar con ellos sobre el uso responsable de la web es el punto de partida para eso.

Como padres es imprescindible analizar con sus hijos sobre todo en edades tempranas ¿Qué tan importante es una red social?, así como la intensidad y frecuencia en su uso. Analizar desde la pertinencia y la coherencia siguiendo incluso las políticas de uso para aperturar una cuenta o red social es necesario para que niños y jóvenes tomen conciencia que dejaran de lado su PRIVACIDAD y serán PERSONAS o “USUARIOS PÚBLICOS” donde no solo gozarán de las ventajas y las bondades informáticas y tecnológicas, pero también estarán expuestos a riesgos y peligros sea de manera directa o indirecta.

Los riesgos más comunes a los que están expuestos los niños y jóvenes en las redes sociales indistintas a las supervisiones que puedan o no tener de sus padres o las políticas de privacidad que sirvan de seguridad para salvaguardar su integridad virtual, son los “AMIGOS VIRTUALES O CONTACTOS”. Si bien son ciertas las herramientas tecnológicas posibilitaron establecer nuevos vínculos con muchísimas personas, estén cerca o en distintas partes del mundo. Estos nuevos contactos no requieren un conocimiento previo cara a cara, y pueden surgir como vínculos netamente virtuales, a través de un amigo en común, de un chat, o de ver una foto en un perfil y solicitar la incorporación como contacto, entre otras formas.

Es bueno que niños, niñas y adolescentes comprendan la diferencia entre “amigos” y “contactos”. Un contacto no necesariamente tiene mucha información sobre nosotros. Un amigo, en cambio, suele saber dónde vivimos, conoce a nuestra familia, comparte nuestra vida. Un contacto se entera cuándo es nuestro cumpleaños y puede dejarnos un saludo afectuoso en el muro de Facebook, pero no está invitado a compartir nuestra fiesta. Hacer un contacto sólo requiere un click.
Hacernos amigo o amiga de alguien es un recorrido en el cual vamos conociéndonos e intercambiando información sobre nuestras vidas.
Es por esta razón que la tarea de padres de familia y educadores fomenten todo el tiempo la importancia de la relación social personal entre sus padres  y que esta no puede ser reemplazada con la comunicación virtual, así como fomentar a diferenciar entre un contacto virtual y un amigo real; de ahí como padres la necesidad de conocer y supervisar a los “amigos en línea” de nuestros hijos y su lista de contactos, como tratamos de conocer a sus amigos del mundo real.

Otros riesgos comunes a los que están expuestos nuestros niños, niñas y jóvenes ya sea como víctimas o como partícipes. Algunos de estos riesgos se relacionan con situaciones:
_Comerciales: que reciban spam, que sus movimientos en la web sean seguidos, o que se capture su información personal, o que naveguen sitios de apuestas. A su vez, podrían hackear sitios o usuarios, descargar material ilegal, etcétera.
 _Violentas: que reciban o encuentren (o que produzcan o difundan) contenidos violentos, que sean acosados, agredidos o abusados (o que acosen o agredan a otros). _Sexuales: que reciban o encuentren contenidos pornográficos, que se encuentren personalmente con extraños que conocieron en la web. También podrían producir o subir material pornográfico a la red.
_Éticas: que reciban o encuentren (o que produzcan o difundan) contenidos racistas o que fomenten la anorexia, entre otros.

Hay que estar atentos a lo que chicos y chicas hacen en Internet. Es importante escucharlos y acompañarlos en esta etapa de descubrimiento. A medida que los chicos y las chicas crecen es necesario que aprendan a utilizar Internet de forma segura y responsable cuando están solos. Por eso, es fundamental que les enseñemos a:

_No intercambiar información personal, contraseñas o datos de la familia con desconocidos, ni subirlos o publicarlos en sitios públicos.
_Comprender en qué consiste la privacidad. Explicarles la importancia de proteger sus datos personales, con ejemplos de la vida cotidiana para que entiendan que esa información puede ser utilizada en su contra.
 _Respetar la privacidad de amigos, conocidos y familiares, no identificando a las personas que aparecen en sus fotos o videos sin su autorización; y a hacerse respetar cuando se sientan incómodos por alguna referencia a ellos en algún sitio, solicitando su eliminación.
_Actuar responsablemente cuando se encuentren con contenidos inconvenientes. _no revelar ni compartir sus contraseñas. Y no elegir la opción “recordar la contraseña” cuando se utilizan computadoras públicas.
No olvidemos el internet y las redes sociales son un universo de diversión, información, exposición, riesgo, peligro y precaución, un solo click puede marcar la diferencia.

Elaborado Por:
Psic. Vanessa Huayamave Contreras