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11 oct. 2018

Fortnite Battle Royale y el impacto psico afectivo en lo niños



Siempre la expectativa del maestro dentro de su dinámica de clase es poder abordar inquietudes, preocupaciones o hasta debates sobre temas de la asignatura a más de otros aspectos que pueden surgir dentro de la clase, como   murmullos,  pequeñas pláticas entre los estudiantes, etc.
Hoy en día uno de estos murmullos cobra cada vez más fuerza en las aulas, levantándose como una voz que alerta al adulto y que obnubila a los niños.

La fascinación por jugar Fortnite y sobre todo la versión Battle Royale (la cual es gratuita) de la noche a la mañana es un tema que genera algarabía, polémica, diálogos interminables entre los niños; este videojuego con millones de usuarios gamer alrededor del mundo no solo que es un éxito ente los video juegos tanto en consola como en línea; sino también que ha generado preocupación en los padres y educadores surgiendo preguntas  desde las más elementales  como de qué se trata,  hasta cuestionamientos y debates si es o no pertinente que sus hijos jueguen fortnite.

Este juego de acción de supervivencia se parece a lo que obtendrías si combinaras un juego de construcción de sandbox como Minecraft con un juego de acción como Call of Duty. Todos estos no solo que coinciden en su popularidad mediática, sino también en los excesos que generan en los niños por permanecer dentro de estos juegos y realidad virtual horas interminables frente a las Tics. 

En términos generales Fortnite, tiene como positivo o fortaleza que enseña al usuario en este caso a los niños a saber trabajar en equipo, así como saber generar y crear estrategias en de un juego (pensamiento estratégico y creatividad), genera acciones de socialización e interacción en este caso usando el mundo virtual y sentido de competitividad. Sin embargo no se puede excluir que lo negativo está descrito en el contexto y trasfondo que es la violencia a través de este recurso de diversión tecnológica y los componentes de hiper-estimulación, alto riesgo de exponer a nuestros hijos a posibles perpetradores y violencia online entre pares y desconocidos (cyberbulying) entre otros.

Pero, ¿Por qué a nuestros hijos les encanta Fortnite? Este videojuego combina dos elementos claves  que influyen significativamente, el primero a nivel sensorial y el segundo a nivel socio-afectivo; la ambientación virtual, la existencia de imágenes caricaturescas, llamativas, vistosas, el sonido resonante y los efectos del mismo,  estimulan e hiper-estimulan a los usuarios a nivel sensorial, saturándolos de información y generando un efecto “de éxtasis” que los mantiene “enganchados y acelerados” en esa algarabía de estímulos sensoriales; así como la modalidad del juego que permite al niño jugar tanto solo como en equipo (dúo o escuadrón);  generando el interés social de los pequeños a una interacción tanto conocida como desconocida, ofreciendo un abanico de interrelación social virtual.

Este riesgo existente dentro de lo vistoso y llamativo del juego para los niños gira en torno a la trama e historia: supervivencia basada en ataques sangrientos y agresivos, donde matar al otro por ser una amenaza es parte de la estrategia de  juego; retomando que si el enganche principal era la interacción en vivo con otros jugadores, esta violencia tiende a trasladarse a las salas de chat que ofrece el video-juego donde a más de intercambiar estrategias, también se intercambian comentarios ofensivos, agresivos, destructivos con otros usuarios sean estos conocidos y más aun desconocidos, siendo una ventana abierta para los posibles perpetradores (groomers) que buscan estos espacios para acosar o también otras prácticas violentas que pueden erigirse como el cyberbullying a partir de esta competencia; llegando a  tornarse en obsesiva, peligrosa y dañina .

Paralelo a esto hay algo que tanto padres como educadores debemos estar alerta y es que  nuestros niños e hijos,  juegan esto como un suceso imperioso y verdadero, a pesar que el adulto y el entorno refiera que es solo un juego; para nuestros pequeños usuarios no lo son; ya que sus estadios evolutivos sobre todo desde la parte cognitiva y afectiva no siempre le permitirán flexibilizar, discernir y entender que es una realidad virtual y que esto no es real; de ahí radica la necesidad que los padres desde sus hogares analicen con coherencia que tan pertinente e imperioso  es que sus hijos tengan acceso a este tipo de video-juegos y en caso de ya tenerlo y usarlo, la supervisión constante, el asignar un horario establecido,  activar el control para evitar riesgos y peligros online, que minimicen y contrarresten  tener niños enchufados y enganchados en una práctica de ocio poco saludable como parte de la rutina y hábitos dentro del entorno familiar.

Es cierto que la generación de nuestros niños de hoy en día  es de los milenials, sin embargo, los principios, valores y hábitos son los que le darán forma, seguridad, carácter y permitirán un desarrollo integral de los niños. Fornite es una alternativa de ocio tecnológico, basado en un mundo irreal virtual; es parte de la moda mediática;  como padres y educadores es importante en casa y en las aulas de clase cuando existan estos campanazos de alerta el detenernos permitirán no solo observar el por qué de las cosas sino ir siempre más allá de lo visible, qué está pasando en el mundo interno de nuestros niños e hijos.

Por eso no olvidemos lo siguiente:
  • Delimitemos las acciones de nuestros niños en pasos claves que son su rutina y hábitos. 
  • Remarcar que indistinto a que la web o el mundo externo refiera que si se puede jugar un video-juego, como adultos formadores; son los padres como ley amable y firme quienes determinan dentro de sus códigos de casa, cuando, cómo y bajo qué circunstancias se puede jugar o no un video-juego.
  • Alternar otras opciones de ocio saludables a nuestros hijos que no solo recurran al mundo de la tecnología (celular, consolas, computador, Ipad, etc).
  • Establecer en casa un horario para todo.
  • El googlear con nuestros hijos cuando se muestren impositivos ante un requerimiento y exigencia de la necesidad del video-juego, analizar con ellos los pros y los contras y que sirva del argumento válido para consentir o no el uso del mismo.
  • Recordar que el uso de las tecnologías como consolas, laptops, computador de escritorio más aun si tienen internet deben estar visibles al adulto.
  • Mantener una comunicación constante con nuestros hijos, escucharlos atentamente para saber y conocer qué aspectos deben ser guiados y orientados desde el hogar.
 Es tarea de todos, es tarea conjunta en formar y guiar a nuestros niños.

Elaborado por: Vanessa Huayamave - Psic. Reh. Educativa

9 oct. 2018

¿Por qué son tan importantes las rutinas en los niños?



Los seres humanos somos personas de costumbres; estas costumbres nos permiten desempeñarnos en una sociedad más exigente cada día; por ello es muy importante desde pequeños, establecer rutinas en casa, que aunque pareciera cansado y sin mucho valor, es de gran importancia para ayudar a los niños a desarrollar habilidades cognitivas y emocionales.
Algunos especialistas recomiendan empezar rutinas desde el momento en el que los niños nacen; se debe tener horario para todo. Entre las principales rutinas a trabajar tenemos: Descanso, higiene, orden, alimentación, juego, trabajo.
Las rutinas son importantes porque ayudan a desarrollar:
  • Autocontrol y responsabilidad: Si las rutinas son constantes y diarias, los niños aprenderán que son capaces de obtener logros y esto los motivará para regularse, controlarse y ser responsables.
  • Independencia y confianza: Repetir diariamente actividades que ordenan al niño en su desempeño, impulsa a que sean paulatinamente más independientes y seguros de sí mismos.
  • Integración al sistema educativo: Especialmente en preescolar, el seguimiento de las rutinas es uno de los objetivos de aprendizaje, ésta permite focalizar la atención en tareas específicas y determinadas, así comenzar y terminar una tarea sin dejar a medias lo que se realiza.
“Las rutinas diarias son para los niños lo que las paredes son para una casa, les da fronteras y dimensión a la vida.”

Rudolf Dreikurs

31 jul. 2018

¿Por qué es importante desarrollar habilidades sociales en los niños?

Las habilidades sociales son herramientas de comunicación que usamos para relacionarnos con las demás personas de forma eficaz y saludable. Los primeros años de vida de los niños son fundamentales para desarrollar habilidades sociales; durante este proceso es muy importante que las personas que se relacionan directamente con la niña o el niño, reproduzcan conductas sociales aceptables, ya que los niños las imitarán e incorporarán en su actuar diario. Esta capacidad de relacionarse con las personas es fundamental para ser feliz. 

Mostrar buenos modales, relacionarse efectivamente con las personas, ser respetuoso con los sentimientos de los otros y manifestar necesidades personales son elementos importantes de las habilidades sociales sólidas. Es importante ayudar a los niños a desarrollar estas habilidades las cuales deben fomentarse desde que nacen. Entre las habilidades sociales básicas tenemos:
  • Sonreír a los demás. 
  • Saludar y presentarse. 
  • Una habilidad social que servirá para establecer otras nuevas. 
  • Colaborar haciendo favores sin esperar una recompensa a cambio. 
  • Mostrar amabilidad con las personas del entorno. 
Cuando se cuenta con estas aptitudes sociales, los niños tienen mucha más facilidad para hacer amigos, establecer relaciones cordiales con sus compañeros de clase, sus profesores y los miembros de su familia. Además, las habilidades sociales para niños les ayudan a mejorar su capacidad de concentración, ya que tienen mayor autoestima y confianza en sí mismos, lo cual les será útil a la hora de aprender. Es por eso que hacer que los más pequeños las desarrollen, debería ser uno de los objetivos básicos de la enseñanza.

Miss Iliana Vásquez

27 jun. 2018

Los niños de hoy: el tiempo y la socialización



La velocidad que marca nuestro diario vivir resulta una realidad en la que los adultos nos encontramos inmersos y ante la cual, por las diversas exigencias culturales, no podemos escapar. Nos acostumbramos a que todo suceso diario debe ser gestionado en la menor cantidad de tiempo puesto que, el mismo tiempo no alcanza. ¡Cuántos de nosotros hemos repetido la frase de no tener tiempo! Realidad palpable en los contextos escolares, en la socialización familiar y hasta en la práctica clínica. Para algunos niños, que al parecer no son pocos, sus padres o los adultos que los acompañan en el crecimiento dentro del hogar pueden convertirse en personajes que aparecen por breves lapsos de tiempo durante las noches o surgen fugazmente luego de colocarse offline en sus aparatos electrónicos. Aunque nos resulten incómodas estas verdades se constituyen en estructurantes de nuestra sociedad hiperconectada

¿No les resulta paradójico pensar que en la época donde los medios electrónicos nos mantienen online las 24 horas se constituye en la misma época donde los graves problemas de comunicación y del lenguaje en la subjetividad infantil se encuentran en un número estadístico elevado? Solo para revisar ciertos datos, en Estados Unidos de América se ha establecido que los casos de autismo se elevaron en los últimos años con un registro de 1 de cada 59 niños de 8 a 11 años de edad según el Informe Semanal de Morbilidad y Mortalidad (MMWR) de los CDC (Centros para el control y la prevención de enfermedades)[1] en el año 2014. 

Observando a nuestras sociedades hoy, parece que no hay mucho espacio para los vínculos humanos y, aunque parezca lo contrario, mientras más hiperconectados por las nuevas tecnologías, más solos. La humanización se produce por la presencia de los otros en nuestras vidas: el deseo de nuestros padres que se concreta en los tiempos compartidos en cada etapa del crecimiento de sus hijos como las visitas al parque, las salidas a una cena, las películas juntos, las emociones varias por las primeras palabras que articula el niño, los primeros pasos al intentar caminar junto a los sustos por las caídas. Resolver la demanda infantil, que siempre es demanda de amor hacia sus padres, con un aparto electrónico para que se “distraiga” o “no moleste” lo único que agrava es la frágil entrada del niño y la niña a la cultura. Los exploradores infantiles se abrirán al descubrimiento del mundo a través de una transmisión sostenida en el deseo de sus padres, un deseo que se construye con el lugar que ocupa ese hijo en la vida de esa familia: el nombre que le hemos colocado, los sueños que se vierten sobre él o ella, las historias que se narran incluso antes de nacer. Por estas razones, al ser sujetos de la palabra, el lenguaje de nuestros padres nos antecede y pueden llevarnos a la vida pero también a los rincones más mortíferos de la complejidad humana. 


Todo acto de amor es una responsabilidad porque en el amar existe una implicación decisiva de ceder algo de uno mismo. Para quienes deseen ingresar al mundo de la paternidad y maternidad será necesario cuestionarse si se está dispuestos a tomar el acto de amar con la responsabilidad que implica hacer surgir a un sujeto humanizado, niño o niña, lugar y función que nunca podrán ser sustituidos por un aparato electrónico. Para quienes ya son padres valdría la valentía revisar en nuestros actos si la presencia de cada uno posibilita que nuestros niños y niñas puedan vincularse a la vida, hecho que se constata en lo que cada hijo e hija puedan decir de las experiencias significativas que comparten con sus padres. En el mundo de hoy, conectarse a los vínculos humanos resulta un acto de amor.

Por: Psic. Clín. Alvaro Rendón Chasi



[1] Puede revisar la información en: https://www.cdc.gov/spanish/mediosdecomunicacion/comunicados/p_prevalencia-autismo_042618.html