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15 oct. 2012

¿Cómo podemos hacer hijos socialmente fuerte y que superen la presión de grupo?


A medida que el niño crece, dejando la infancia, y se acerca a la edad en que empieza a caminar, una de las tareas de los padres es iniciar su contacto con otros niños de su edad. Desde luego, los padres se interesan por las interacciones más tempranas de sus hijos con sus compañeros, pero con el paso del tiempo, se preocupan más por la habilidad de sus hijos a llevarse bien con sus compañeros de juego. 

En términos de definición, el término llevarse bien tiene distintas interpretaciones, pero en general, los padres quieren que sus hijos disfruten de la compañía de los otros niños, que éstos los quieran a sus hijos, que se porten bien cuando están juntos (por ejemplo, compartir y cooperar con ellos) y que resistan la influencia de los compañeros quienes son más bulliciosos, agresivos o desafiantes en relación con la autoridad de los adultos, o hacen bullyn.

Muchas investigaciones han llegado a la conclusión que el estilo que maneja los padres en la crianza de los hijos, influye radicalmente en el manejo de las reglas sociales. Es lo que va a permitir posteriormente ser aceptado o rechazado en un grupo, es lo que va a permitir que el hijo tenga la personalidad de decir NO a las tentaciones. 

Los estilos son: 
• Padres autoritarios 
• Padres permisivos 
• Padres autoritativos. 

Cada uno de estos estilos tiene implicaciones en lo que es la competencia social de los niños para con los compañeros de juego y los adultos. 

Los tres estilos se difieren de manera significativa considerando los siguientes aspectos: 
• El porcentaje de ternura que demuestran los padres durante la interacción con sus hijos, y
• El porcentaje de control que demuestran los padres sobre las actividades de los niños y su comportamiento. Los padres autoritarios tienden a manifestarles menos ternura a sus hijos y más control comparado con los otros tipos de padres. 

Ellos establecen normas de comportamiento absolutas para sus hijos que no se pueden cuestionar ni negociar. Ellos optan por una disciplina forzosa y requieren una obediencia inmediata. Los padres autoritarios tampoco tienen una tendencia a utilizar métodos persuasivos más cariñosos como el afecto, el elogio y los premios con sus hijos. Por consiguiente, los padres autoritarios tienden a modelar los modos más agresivos de resolución de conflictos y son menos atentos en el modelaje de comportamientos más cariñosos y afectivos en la interacción con sus hijos; por lo tanto estos hijos no tendrán referentes, ni estrategias saludables al momento de interactuar, constantemente se verán en conflictos sociales o rechazados por el grupo PADRES PERMISIVOS tienden a manifestarles más ternura a sus hijos, de un nivel moderado a alto, y menos control paterno. 

Estos padres son poco exigentes para con sus hijos y tienden a ser inconstantes en cuanto a la aplicación de la disciplina. Ellos aceptan los impulsos, los deseos y las acciones de sus hijos y son menos propensos a vigilar su comportamiento. Aunque sus hijos tienden a ser niños amigables y sociables, en comparación con los otros niños de su edad les falta el conocimiento del comportamiento apropiado para situaciones sociales básicas y toman poca responsabilidad por su mala conducta. 

LOS PADRES AUTORITATIVOS, en cambio, tienden a ser altamente cariñosos, y moderados en términos del control paterno en lo que es el comportamiento de los niños. Es justamente esta combinación de estrategias paternas la más considerada como facilitativa en el desarrollo de la competencia social en los niños durante su temprana niñez y aún después. La siguiente discusión describe los comportamientos específicos que los padres autoritativos utilizan y el papel que éstos juegan en el fomento del desarrollo social. 

 Los padres que utilizan prácticas de crianza autoritativas con frecuencia recurren al mismo tiempo a estímulos positivos como el elogio, la aprobación, y los premios, para aumentar la conformidad del niño en términos de las normas de conducta. De hecho, el éxito del refuerzo positivo en producir resultados deseables en término del comportamiento es de sobra conocido. Una respuesta positiva de un padre ante el buen comportamiento puede ser el factor más poderoso en lo que es el aumento de la conformidad del niño y la disminución de la necesidad de recurrir a acciones disciplinarias. 

Cuando la mala conducta ocurre y se cree que la disciplina es necesaria, los padres autoritativos muestran una preferencia por un modo de disciplina racional e inductivo en el que se discuten ambas partes de un asunto y se procura una solución justa. Estos padres también prefieren un modo disciplinario orientado hacia las consecuencias de las acciones a través del cual el niño se ve obligado a compensar por su mala conducta. 

Es necesario conocer el estilo de padres que somos, para poder ayudar a nuestros hijos a tener competencia social y saber como manejarse en una sociedad que cada vez está más equivocada en el ejercicio de los principios morales y éticos. 

Dra. Maricruz Alvarado de Moreira 
PSICOPEDAGOGA DE PRIMARIA