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16 ago. 2013

Dedicados a ser feliz



Jackson Brown es un padre preocupado por la felicidad de su hijo y por ello le escribió estos “consejos” cuando este se fue a estudiar a la Universidad, lejos de su casa. Su hijo decidió fotocopiarlos y los distribuyó entre sus compañeros. Los mensajes tuvieron tanto éxito, que una editorial le pidió autorización a Brown para editar un libro con ellos, Life's Little Instruction Book, una publicación que rápidamente se convirtió en un best seller traducido a varios idiomas.


Hijo:

• Cásate con la persona correcta. De ésta decisión dependerá el 90% de tu felicidad o tu miseria.

• Observa el amanecer por lo menos una vez al año.

• Estrecha la mano con firmeza, y mira a la gente de frente a los ojos.

• Ten un buen equipo de música.

• Elige a un socio de la misma manera que elegirías a un compañero de tenis: busca que sea fuerte donde tú eres débil y viceversa.

• Desconfía de los fanfarrones: nadie alardea de lo que le sobra.

• Recuerda los cumpleaños de la gente que te importa.

• Evita a las personas negativas; siempre tienen un problema para cada solución.

• Maneja coches que no sean muy caros, pero date el gusto de tener una buena casa.

• Nunca existe una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión.

• No hagas comentarios sobre el peso de una persona, ni le digas a alguien que está perdiendo el pelo. Ya lo sabe.

• Recuerda que se logra más de las personas por medio del estímulo que del reproche (dile al débil que es fuerte y lo verás hacer fuerza).

• Nunca amenaces si no estás dispuesto a cumplir.

• Muestra respeto extra por las personas que hacen el trabajo más pesado.

• Haz lo que creas que sea correcto, sin importar lo que otros piensen.

• Dale una mano a tu hijo cada vez que tengas la oportunidad. Llegará el momento en que ya no te dejará hacerlo.

• Aprende a mirar a la gente desde sus sandalias y no desde las tuyas.

• Ubica tus pretensiones en el marco de tus posibilidades.

• Recuerda el viejo proverbio: sin deudas, no hay peligros ni problemas.

• No hay nada más difícil que responder a las preguntas de los necios.

• Aprende a compartir con los demás y descubre la alegría de ser útil a tu prójimo. El que no vive para servir, no sirve para vivir.

• Acude a tus compromisos a tiempo. La puntualidad es el respeto por el tiempo ajeno.

• Confía en la gente, pero cierra tu coche con llave.

• Recuerda que el gran amor y el gran desafío incluyen también 'el gran riesgo'.

• Nunca confundas riqueza con éxito.

• No pierdas nunca el sentido del humor y aprende a reírte de tus propios defectos.

• No esperes que otro sepa lo que quieres si no lo dices.

• Aunque tengas una posición holgada, haz que tus hijos paguen parte de sus estudios.

• Haz dos copias de las fotos que saques y envíalas a las personas que aparezcan en las fotos.

• Trata a tus empleados con el mismo respeto con que tratas a tus clientes.

• No olvides que el silencio es a veces la mejor respuesta.

• No deseches una buena idea porque no te gusta de quien viene.

• Nunca compres un colchón barato: nos pasamos la tercera parte nuestra vida encima de él.

• No confundas confort con felicidad.

• Nunca compres nada eléctrico en una feria artesanal.

• Escucha el doble de lo que hablas (por eso tenemos dos oídos y una sola boca).

• Cuando necesites un consejo profesional, pídelo a profesionales y no a amigos.

• Aprende a distinguir quiénes son tus amigos y quiénes son tus enemigos.

• Nunca envidies: la envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento.

• Recuerda que la felicidad no es una meta sino un camino: disfruta mientras lo recorres.

• Si no quieres sentirte frustrado, no te pongas metas imposibles.

• La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo.

Life's Little Instruction Book

17 jun. 2013

Si pudiera volver a empezar...




Como mamá, al igual que la mayoría de los padres, a pesar de mis buenas intenciones, hice muchas cosas que hoy quisiera no haberlas hecho. Ahora que ellos son adultos, me pregunto, si pudiera volver a empezar… ¿qué haría diferente?

• Procuraría recordar, en todo momento, que aun cuando les dí la vida a mis hijos no puedo vivirla por ellos.
• No me dedicaría a acosarlos y corregirlos a toda hora sino a disfrutar al máximo los pocos años que los tengo a mi lado.
• Evitaría vivir procurando que ellos fueran tal como lo soñaba y procuraría conocerlos más para valorarlos y aceptarlos tal como son.
• Le daría más importancia a gozar el tiempo que estoy con ellos que a presionarlos para que sobresalgan y poder gozar con sus triunfos.
• Viviría menos pendiente de ver qué están haciendo mis hijos y más atenta a ver en sus ojos lo que me está diciendo su corazón.
• Dejaría de preocuparme por preparar el camino para mis hijos y me concentraría en prepararlos a ellos para el camino.
• Les daría a más abrazos, sonrisas y elogios… y menos consejos, instrucciones y advertencias.
• Procuraría fomentarles una mejor autoestima para que vivan más a gusto consigo mismos en lugar de darles más cosas para que vivan más a gusto conmigo.
• Los admiraría más y los criticaría menos para fortalecer sus cualidades en lugar de reforzar sus defectos.
• Todos los días les haría saber, no lo que yo hago por ellos, sino lo que ellos significan para mí.
• En resumen… me esforzaría ante todo por darle a mis hijos lo mejor de mí en lugar de concentrarme en exigir lo mejor de ellos.

Por Angela Marulanda.

27 may. 2013

Películas recomendadas






Recomendamos esta reseña, llegada por correo electrónico, de la película “Nosotros los nobles”:


Damos todo a nuestros hijos y los dejamos sin nada.
Analizan expertos la formación que dan papás. La cinta mexicana 'Nosotros los Nobles' refleja la realidad social: chicos sobreprotegidos y sin obligaciones.
(5 abril 2013).-
Recién graduado de la universidad, Marcelo ya tiene carro nuevo, no se preocupa por gastos de renta, comida ni servicios, posee ropa de marca y los celulares más sofisticados. Lo tiene todo sin preocupaciones ni exigencias laborales.

¿Cómo es esto posible? Fácil. Tiene al mejor "jefe" del mundo: Un papá sobreprotector. Cada vez son más los jóvenes que viven a expensas de sus padres sin buscar independizarse del todo y sin reconocer el valor de ganarse las cosas a través del esfuerzo.

Esta realidad, aunque se muestra de forma divertida en la película mexicana de reciente estreno "Nosotros los Nobles", es una problemática que, de acuerdo con expertos, sólo dará una generación de adultos inútiles y débiles.
"A los hijos no se les está exigiendo nada y por eso es una generación del merecimiento", señala la colombiana Ángela Marulanda, autora y educadora familiar, entrevistada en Miami, vía telefónica.

"Son chicos súper débiles: se traumatizan con todo, se deprimen con todo, se quieren suicidar por todo, porque no saben luchar. Les quitamos la capacidad de postergar la gratificación, trabajar duro y de luchar por lo que quieren por darles demasiado".

'NOBLES' EN LA CASA
Situada en México, "Nosotros los Nobles" cuenta la historia del empresario Germán Noble, quien al darse cuenta de que sus tres hijos -Javi, Bárbara y Charlie- llevan una vida inútil y vacía y han tomado malas decisiones, decide fingir la quiebra de su empresa.

De esta manera, los deja sin autos, celulares y tarjetas de crédito, los lleva a vivir a un vecindario pobre y les pide hacer algo que no saben hacer: trabajar.
Con una recaudación de 25.9 millones de pesos en su semana de estreno, la cinta se perfila como la película mexicana más exitosa del año. Pero más allá de lo económico, el filme ha puesto sobre la mesa de discusión a la "generación del merecimiento", formada por jóvenes que pasaron a ser la cabeza de la jerarquía familiar, de acuerdo con Marulanda.

"Les enseñamos algo muy grave a los hijos: su función es recibir y la nuestra, como papás, es darles. Les enseñamos a recibir, pero no a dar", señala la autora del libro De la culpa a la calma.

"Estamos viendo una cantidad de niños malagradecidos, sin entusiasmo, vagos, de todas clases sociales. Es la generación del merecimiento, la generación de los niños que se merecen todo. Ellos ya no piden sino que exigen y precisamente por eso, porque saben que sus “jefes” lo que pidan, se los dan".
'DAME, DAME, DAME'

Independientemente de estrato social o ubicación geográfica, cada vez se ha vuelto más común ver a hijos que se quedan con sus padres muchos años después de llegar a la edad adulta y terminar sus estudios, aprovechando la oportunidad de vivir sin responsabilidades y sin necesidad de esforzarse.
Jesús Amaya, autor de diversos títulos como Padres obedientes hijos tiranos, cuenta su charla con una joven, egresada de universidad, a quién le preguntó a qué se dedicaba. Ella le respondió que a nada y que vivía mucho mejor sin trabajar.

"Me sorprendió. Me dijo 'no trabajo, mi papá me da más de lo que puedo ganar'. Pues claro, los muchachos así jamás van a trabajar.
"Los papás les dan cada mes cierta cantidad de dinero, pues para qué trabajan, si ganan más con su papás", afirma el también profesor titular de la Universidad de Monterrey.

Y aunque no todos los padres pueden dar dinero a sus hijos mensualmente, en cualquier sector socioeconómico hay papás que despojan a sus hijos de cualquier responsabilidad al permitirles vivir en el hogar sin aportar nada, sin contribuir a nada, porque sienten que hasta allá va su tarea como padres.
"Mi muchacho trabaja, no se ha casado. Es ayudante de mecánico, gana poquito, ¿cómo se lo voy a quitar? Si él quiere dar, pues que sea de su voluntad", señala un taxista sobre su hijo de 23 años.

INCULCAR EL ESFUERZO
Los creadores de la generación del merecimiento, coinciden expertos, son los padres sobreprotectores que perdieron de vista los valores verdaderamente importantes en la formación de sus hijos al tratar de evitarles las carencias o las dificultades que ellos sufrieron de niños o jóvenes.

"Un factor es que estos adultos, y yo me incluyo entre ellos, vivimos carencias cuando éramos pequeños o adolescentes, crecimos con muchas responsabilidades y muchas dificultades, y ahora que soy papá, no quiero que mi hijo sufra eso, que tenga lo que yo nunca tuve", explica Amaya.

"Es una generación muy cómoda de muchachos. Viven con pocas carencias y muchas comodidades. No viven las consecuencias de sus conductas o sus malas decisiones, están siendo sobreprotegidos, no hay responsabilidades porque quienes dan la cara siempre por sus errores, son sus padres. Todo esto hace que el muchacho crezca en un mundo virtual y ficticio".

Un enfoque en el que el fin es la felicidad y no el resultado de acciones gratificantes, influye también en la formación de jóvenes que de adultos sólo buscarán la comodidad con nada o el mínimo esfuerzo, afirma Marulanda.
Así, la generación del merecimiento son jóvenes que no han madurado y que al sobreprotegerlos se han quedado como adolescentes permanentes.

ABUELOS OBEDIENTES
Los privilegios se ganan, no se demandan, afirma Amaya, y uno de los peligros de criar hijos que se sienten que lo merecen todo, es que pasarán a convertirse en adultos que sólo toman de su entorno sin dar.

"Cuando es pequeño, el niño te pide las cosas; cuando es adolescente, te exige las cosas, y cuando es adulto, te quita todo lo que tengas", afirma el experto.

"Estos muchachos se sienten con el derecho de todo lo que tengan los papás: su casa, su trabajo, sus carros. Ellos sienten tener el derecho de tenerlo".

Es por eso que los expertos exhortan a los papás a que enseñen a sus hijos desde pequeños a ganarse sus privilegios.

"Estos papás, cuando sean abuelos, serán abuelos obedientes. Serán unos abuelos que seguirán manteniendo a los hijos e hijas, a las nueras, a los yernos, a los nietos", prevé Amaya.

Los Nobles -Javi, Bárbara y Charlie- no sólo habitan la película de moda, también pueden vivir muy cerca de ti.

Es cuestión de reglas, pero recuerda que es necesario, además de las reglas, el ejemplo.

Los expertos Ángela Marulanda y Jesús Amaya aconsejan a los papás:
  • Educar a los hijos desde pequeños.
  • Establecer reglas. Los hijos tienen derechos, pero también obligaciones.
  • Buscar que los chicos se esfuercen por lo que quieren. Los hará adultos responsables.
  • Analizar tus motivaciones, si vas a comprar algo que un hijo te pide. ¿Él debe tener eso para estar a la moda o no ser "menos" que los demás? ¿o realmente lo necesita?
  • Estar consciente de que si tus hijos carecen de algo no los "traumarán" para el resto de sus días, más bien, ellos formarán su carácter y sabrán valorar sus posesiones.
  • Tener en cuenta que al dar algo especial a tus hijos, ellos deben saber que es una gratificación bien ganada.