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17 jun 2013

Si pudiera volver a empezar...




Como mamá, al igual que la mayoría de los padres, a pesar de mis buenas intenciones, hice muchas cosas que hoy quisiera no haberlas hecho. Ahora que ellos son adultos, me pregunto, si pudiera volver a empezar… ¿qué haría diferente?

• Procuraría recordar, en todo momento, que aun cuando les dí la vida a mis hijos no puedo vivirla por ellos.
• No me dedicaría a acosarlos y corregirlos a toda hora sino a disfrutar al máximo los pocos años que los tengo a mi lado.
• Evitaría vivir procurando que ellos fueran tal como lo soñaba y procuraría conocerlos más para valorarlos y aceptarlos tal como son.
• Le daría más importancia a gozar el tiempo que estoy con ellos que a presionarlos para que sobresalgan y poder gozar con sus triunfos.
• Viviría menos pendiente de ver qué están haciendo mis hijos y más atenta a ver en sus ojos lo que me está diciendo su corazón.
• Dejaría de preocuparme por preparar el camino para mis hijos y me concentraría en prepararlos a ellos para el camino.
• Les daría a más abrazos, sonrisas y elogios… y menos consejos, instrucciones y advertencias.
• Procuraría fomentarles una mejor autoestima para que vivan más a gusto consigo mismos en lugar de darles más cosas para que vivan más a gusto conmigo.
• Los admiraría más y los criticaría menos para fortalecer sus cualidades en lugar de reforzar sus defectos.
• Todos los días les haría saber, no lo que yo hago por ellos, sino lo que ellos significan para mí.
• En resumen… me esforzaría ante todo por darle a mis hijos lo mejor de mí en lugar de concentrarme en exigir lo mejor de ellos.

Por Angela Marulanda.

27 may 2013

Películas recomendadas






Recomendamos esta reseña, llegada por correo electrónico, de la película “Nosotros los nobles”:


Damos todo a nuestros hijos y los dejamos sin nada.
Analizan expertos la formación que dan papás. La cinta mexicana 'Nosotros los Nobles' refleja la realidad social: chicos sobreprotegidos y sin obligaciones.
(5 abril 2013).-
Recién graduado de la universidad, Marcelo ya tiene carro nuevo, no se preocupa por gastos de renta, comida ni servicios, posee ropa de marca y los celulares más sofisticados. Lo tiene todo sin preocupaciones ni exigencias laborales.

¿Cómo es esto posible? Fácil. Tiene al mejor "jefe" del mundo: Un papá sobreprotector. Cada vez son más los jóvenes que viven a expensas de sus padres sin buscar independizarse del todo y sin reconocer el valor de ganarse las cosas a través del esfuerzo.

Esta realidad, aunque se muestra de forma divertida en la película mexicana de reciente estreno "Nosotros los Nobles", es una problemática que, de acuerdo con expertos, sólo dará una generación de adultos inútiles y débiles.
"A los hijos no se les está exigiendo nada y por eso es una generación del merecimiento", señala la colombiana Ángela Marulanda, autora y educadora familiar, entrevistada en Miami, vía telefónica.

"Son chicos súper débiles: se traumatizan con todo, se deprimen con todo, se quieren suicidar por todo, porque no saben luchar. Les quitamos la capacidad de postergar la gratificación, trabajar duro y de luchar por lo que quieren por darles demasiado".

'NOBLES' EN LA CASA
Situada en México, "Nosotros los Nobles" cuenta la historia del empresario Germán Noble, quien al darse cuenta de que sus tres hijos -Javi, Bárbara y Charlie- llevan una vida inútil y vacía y han tomado malas decisiones, decide fingir la quiebra de su empresa.

De esta manera, los deja sin autos, celulares y tarjetas de crédito, los lleva a vivir a un vecindario pobre y les pide hacer algo que no saben hacer: trabajar.
Con una recaudación de 25.9 millones de pesos en su semana de estreno, la cinta se perfila como la película mexicana más exitosa del año. Pero más allá de lo económico, el filme ha puesto sobre la mesa de discusión a la "generación del merecimiento", formada por jóvenes que pasaron a ser la cabeza de la jerarquía familiar, de acuerdo con Marulanda.

"Les enseñamos algo muy grave a los hijos: su función es recibir y la nuestra, como papás, es darles. Les enseñamos a recibir, pero no a dar", señala la autora del libro De la culpa a la calma.

"Estamos viendo una cantidad de niños malagradecidos, sin entusiasmo, vagos, de todas clases sociales. Es la generación del merecimiento, la generación de los niños que se merecen todo. Ellos ya no piden sino que exigen y precisamente por eso, porque saben que sus “jefes” lo que pidan, se los dan".
'DAME, DAME, DAME'

Independientemente de estrato social o ubicación geográfica, cada vez se ha vuelto más común ver a hijos que se quedan con sus padres muchos años después de llegar a la edad adulta y terminar sus estudios, aprovechando la oportunidad de vivir sin responsabilidades y sin necesidad de esforzarse.
Jesús Amaya, autor de diversos títulos como Padres obedientes hijos tiranos, cuenta su charla con una joven, egresada de universidad, a quién le preguntó a qué se dedicaba. Ella le respondió que a nada y que vivía mucho mejor sin trabajar.

"Me sorprendió. Me dijo 'no trabajo, mi papá me da más de lo que puedo ganar'. Pues claro, los muchachos así jamás van a trabajar.
"Los papás les dan cada mes cierta cantidad de dinero, pues para qué trabajan, si ganan más con su papás", afirma el también profesor titular de la Universidad de Monterrey.

Y aunque no todos los padres pueden dar dinero a sus hijos mensualmente, en cualquier sector socioeconómico hay papás que despojan a sus hijos de cualquier responsabilidad al permitirles vivir en el hogar sin aportar nada, sin contribuir a nada, porque sienten que hasta allá va su tarea como padres.
"Mi muchacho trabaja, no se ha casado. Es ayudante de mecánico, gana poquito, ¿cómo se lo voy a quitar? Si él quiere dar, pues que sea de su voluntad", señala un taxista sobre su hijo de 23 años.

INCULCAR EL ESFUERZO
Los creadores de la generación del merecimiento, coinciden expertos, son los padres sobreprotectores que perdieron de vista los valores verdaderamente importantes en la formación de sus hijos al tratar de evitarles las carencias o las dificultades que ellos sufrieron de niños o jóvenes.

"Un factor es que estos adultos, y yo me incluyo entre ellos, vivimos carencias cuando éramos pequeños o adolescentes, crecimos con muchas responsabilidades y muchas dificultades, y ahora que soy papá, no quiero que mi hijo sufra eso, que tenga lo que yo nunca tuve", explica Amaya.

"Es una generación muy cómoda de muchachos. Viven con pocas carencias y muchas comodidades. No viven las consecuencias de sus conductas o sus malas decisiones, están siendo sobreprotegidos, no hay responsabilidades porque quienes dan la cara siempre por sus errores, son sus padres. Todo esto hace que el muchacho crezca en un mundo virtual y ficticio".

Un enfoque en el que el fin es la felicidad y no el resultado de acciones gratificantes, influye también en la formación de jóvenes que de adultos sólo buscarán la comodidad con nada o el mínimo esfuerzo, afirma Marulanda.
Así, la generación del merecimiento son jóvenes que no han madurado y que al sobreprotegerlos se han quedado como adolescentes permanentes.

ABUELOS OBEDIENTES
Los privilegios se ganan, no se demandan, afirma Amaya, y uno de los peligros de criar hijos que se sienten que lo merecen todo, es que pasarán a convertirse en adultos que sólo toman de su entorno sin dar.

"Cuando es pequeño, el niño te pide las cosas; cuando es adolescente, te exige las cosas, y cuando es adulto, te quita todo lo que tengas", afirma el experto.

"Estos muchachos se sienten con el derecho de todo lo que tengan los papás: su casa, su trabajo, sus carros. Ellos sienten tener el derecho de tenerlo".

Es por eso que los expertos exhortan a los papás a que enseñen a sus hijos desde pequeños a ganarse sus privilegios.

"Estos papás, cuando sean abuelos, serán abuelos obedientes. Serán unos abuelos que seguirán manteniendo a los hijos e hijas, a las nueras, a los yernos, a los nietos", prevé Amaya.

Los Nobles -Javi, Bárbara y Charlie- no sólo habitan la película de moda, también pueden vivir muy cerca de ti.

Es cuestión de reglas, pero recuerda que es necesario, además de las reglas, el ejemplo.

Los expertos Ángela Marulanda y Jesús Amaya aconsejan a los papás:
  • Educar a los hijos desde pequeños.
  • Establecer reglas. Los hijos tienen derechos, pero también obligaciones.
  • Buscar que los chicos se esfuercen por lo que quieren. Los hará adultos responsables.
  • Analizar tus motivaciones, si vas a comprar algo que un hijo te pide. ¿Él debe tener eso para estar a la moda o no ser "menos" que los demás? ¿o realmente lo necesita?
  • Estar consciente de que si tus hijos carecen de algo no los "traumarán" para el resto de sus días, más bien, ellos formarán su carácter y sabrán valorar sus posesiones.
  • Tener en cuenta que al dar algo especial a tus hijos, ellos deben saber que es una gratificación bien ganada.

22 nov 2012

Consejos Tics para Padres


Es posible que hayas escuchado historias sobre abusos a niños en Internet, ya sea mediante propuestas no deseadas provenientes de adultos o mediante el acceso a contenidos sexuales o violentos.

En cualquier caso, e igual que en el mundo real, los padres deberían supervisar a sus hijos. Por supuesto, esto es más fácil de decir que de hacer, sobre todo cuando los niños a menudo manejan las computadoras con más habilidad que sus padres. Si te das por aludido, no se deje intimidar por la tecnología. Esta es una serie de consejos que deberías llevar adelante para establecer buenas prácticas de uso y comportamiento en el uso de Internet junto con tus hijos:
  • Coloca la computadora en lugares de tránsito o visible y evitar que los niños chateen, naveguen o establezcan relaciones en Internet con la puerta cerrada o en su habitación.
  • Evita que los niños chateen después de horarios determinados que deberías acordar con ellos. Para eso puedes basarte en nuestros Contratos Familiares.
  • Permite a los menores conectarse sólo por un tiempo y en un horario predeterminado y acordado con ellos, siempre de día y no de noche.
  • Pregunta a tus hijos quienes son sus contactos y nuevos amigos y relaciones en Internet y quién esta detrás de cada correo electrónico pero, no invadas su privaciadad.
  • Evita que los niños se identifiquen con datos que delaten su edad u otro dato de caracter personal. Por ejemplo: ana_95 podría delatar que tu hija nació en 1995 o juan_13 podría delatar que tu hijo tiene 13 años de edad y es varón.
  • Intenta no dejar solos a los niños cuando estén conectados.
  • Habla habitualmente con los chicos sobre el uso de Internet y aconséjalos sobre las medidas de seguridad que deben tomar. Navega y aprende con ellos.
  • Verifica que los lugares públicos o cyber en donde navegan habitualmente dispongan de filtros de contenidos para menores de edad.
  • Explica a tus hijos que la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal es la misma en Internet que en la vida real.
  • Acompaña periódicamente a los chicos mientras están en Internet para conocer sus intereses y los amigos con quienes entablan comunicación.
  • Controla el uso de las cámaras web, su forma de habilitación y los contactos con quienes el menor la habilita. Si es posible limitar su utilización ya que puede ser la fuente de ataques como Grooming, Cyberbulling o Cybersexo por partes de abusadores.
  • Conoce algunos acrónimos que los menores podrían utilizar en el chat con personas mal intencionadas.
  • Construye junto a los niños reglas consensuadas para navegar y utilizar Internet. Para eso puedes basarte en nuestros Contratos Familiares.
  • Has que los menores conozcan y respeten la propiedad de los demás. Descargar o realizar copias ilegales del trabajos de otras personas (música, videojuegos y otros programas) puede ser considerado, según las leyes de cada país, plagio, robo o piratería y puede representar un problema legal para tí.
  • Intenta utilizar algún filtro o aplicación de Control Parental para que la misma controle los sitios a los que ingresas y su contenido.
  • Si utilizas un filtro, no lo consideres como sustituto de todo lo anterior, sino como una herramienta imperfecta destinada a ayudarte sólo cuando no puedes ejercer una supervisión directa, por falta de tiempo por ejemplo.
En el caso de las Redes Sociales, también deberías tener en cuenta estos aspectos cuando tú o tus hijos las utilizan:
  • Organiza tus contactos por grupos, y a la hora de publicar información, hacerla accesible de la forma más prudente. Por ejemplo, si es una foto personal, quizás no te convenga que la vean tus clientes.
  • Delimita quien vizualiza los datos publicados.
  • No coloques fotos de terceros, imágenes o caricaturas en el perfil personal.
  • No te contactes con el fin exclusivo de encuentro personal ya que puedes atraer a personas con males intenciones. No es aconsejable buscar gente por medio de Internet para conocer en la vida real, aunque dado el caso de que se desee hacer así, se recomienda fijar un lugar público y concurrido, a fines de tener asistencia ante un inconveniente desagradable.
  • A la hora de emitir una opinión en Internet, es necesario tomar en cuenta de que lo publicado podrá ser visto por muchas personas.
  • Las redes sociales han hecho muy fácil el proceso de aceptar una invitación a un grupo o aplicaciones. Lo mejor es medir la necesidad de suscribirnos o no.
  • No toleres comportamientos criminales o incorrectos y no abuses verbalmente de otros usuarios.
  • No añada contenidos pornográficos, de mal gusto, con publicidad o con spam a las redes.
En el caso de los juegos en línea también es recomendable considerar alguos puntos adicionales:
  • Lee cuidadosamente el nivel de clasificación del juego para obtener recomendaciones relacionadas a la edad apropiada del jugador.
  • Lee las cláusulas de privacidad, las condiciones de uso y los códigos de conducta de cada sitio.
  • Intenta limitar el tiempo de juego y que estas normas sean claras. Puedes basarte en nuestro Contrato Familiar.
  • Ten en cuenta que los juegos también suelen incorporar el chat y por ende sus riesgos asociados.
  • Pídele a tu hijo que te enseñe a jugar. Este ejercicio lo animara y te permitirá identificar posibles riesgos de seguridad, mientras te diviertes con él.
También puedes consultar las Preguntas Frecuentes que deberían conocerse sobre Internet y los menores.

15 oct 2012

¿Cómo podemos hacer hijos socialmente fuerte y que superen la presión de grupo?


A medida que el niño crece, dejando la infancia, y se acerca a la edad en que empieza a caminar, una de las tareas de los padres es iniciar su contacto con otros niños de su edad. Desde luego, los padres se interesan por las interacciones más tempranas de sus hijos con sus compañeros, pero con el paso del tiempo, se preocupan más por la habilidad de sus hijos a llevarse bien con sus compañeros de juego. 

En términos de definición, el término llevarse bien tiene distintas interpretaciones, pero en general, los padres quieren que sus hijos disfruten de la compañía de los otros niños, que éstos los quieran a sus hijos, que se porten bien cuando están juntos (por ejemplo, compartir y cooperar con ellos) y que resistan la influencia de los compañeros quienes son más bulliciosos, agresivos o desafiantes en relación con la autoridad de los adultos, o hacen bullyn.

Muchas investigaciones han llegado a la conclusión que el estilo que maneja los padres en la crianza de los hijos, influye radicalmente en el manejo de las reglas sociales. Es lo que va a permitir posteriormente ser aceptado o rechazado en un grupo, es lo que va a permitir que el hijo tenga la personalidad de decir NO a las tentaciones. 

Los estilos son: 
• Padres autoritarios 
• Padres permisivos 
• Padres autoritativos. 

Cada uno de estos estilos tiene implicaciones en lo que es la competencia social de los niños para con los compañeros de juego y los adultos. 

Los tres estilos se difieren de manera significativa considerando los siguientes aspectos: 
• El porcentaje de ternura que demuestran los padres durante la interacción con sus hijos, y
• El porcentaje de control que demuestran los padres sobre las actividades de los niños y su comportamiento. Los padres autoritarios tienden a manifestarles menos ternura a sus hijos y más control comparado con los otros tipos de padres. 

Ellos establecen normas de comportamiento absolutas para sus hijos que no se pueden cuestionar ni negociar. Ellos optan por una disciplina forzosa y requieren una obediencia inmediata. Los padres autoritarios tampoco tienen una tendencia a utilizar métodos persuasivos más cariñosos como el afecto, el elogio y los premios con sus hijos. Por consiguiente, los padres autoritarios tienden a modelar los modos más agresivos de resolución de conflictos y son menos atentos en el modelaje de comportamientos más cariñosos y afectivos en la interacción con sus hijos; por lo tanto estos hijos no tendrán referentes, ni estrategias saludables al momento de interactuar, constantemente se verán en conflictos sociales o rechazados por el grupo PADRES PERMISIVOS tienden a manifestarles más ternura a sus hijos, de un nivel moderado a alto, y menos control paterno. 

Estos padres son poco exigentes para con sus hijos y tienden a ser inconstantes en cuanto a la aplicación de la disciplina. Ellos aceptan los impulsos, los deseos y las acciones de sus hijos y son menos propensos a vigilar su comportamiento. Aunque sus hijos tienden a ser niños amigables y sociables, en comparación con los otros niños de su edad les falta el conocimiento del comportamiento apropiado para situaciones sociales básicas y toman poca responsabilidad por su mala conducta. 

LOS PADRES AUTORITATIVOS, en cambio, tienden a ser altamente cariñosos, y moderados en términos del control paterno en lo que es el comportamiento de los niños. Es justamente esta combinación de estrategias paternas la más considerada como facilitativa en el desarrollo de la competencia social en los niños durante su temprana niñez y aún después. La siguiente discusión describe los comportamientos específicos que los padres autoritativos utilizan y el papel que éstos juegan en el fomento del desarrollo social. 

 Los padres que utilizan prácticas de crianza autoritativas con frecuencia recurren al mismo tiempo a estímulos positivos como el elogio, la aprobación, y los premios, para aumentar la conformidad del niño en términos de las normas de conducta. De hecho, el éxito del refuerzo positivo en producir resultados deseables en término del comportamiento es de sobra conocido. Una respuesta positiva de un padre ante el buen comportamiento puede ser el factor más poderoso en lo que es el aumento de la conformidad del niño y la disminución de la necesidad de recurrir a acciones disciplinarias. 

Cuando la mala conducta ocurre y se cree que la disciplina es necesaria, los padres autoritativos muestran una preferencia por un modo de disciplina racional e inductivo en el que se discuten ambas partes de un asunto y se procura una solución justa. Estos padres también prefieren un modo disciplinario orientado hacia las consecuencias de las acciones a través del cual el niño se ve obligado a compensar por su mala conducta. 

Es necesario conocer el estilo de padres que somos, para poder ayudar a nuestros hijos a tener competencia social y saber como manejarse en una sociedad que cada vez está más equivocada en el ejercicio de los principios morales y éticos. 

Dra. Maricruz Alvarado de Moreira 
PSICOPEDAGOGA DE PRIMARIA